








La función principal de la harina de pollo en la alimentación animal esservir como una fuente de proteína animal de alta calidad, aportando alta digestibilidad, gran palatabilidad y un perfil equilibrado de aminoácidos para promover el crecimiento y mejorar la calidad del pienso.
Sus funciones principales son las siguientes:
Aporte de proteína y aminoácidos de alta calidad: La harina de pollo tiene un alto contenido proteico (generalmente superior al 60%-65%), un perfil de aminoácidos equilibrado y es rica en aminoácidos esenciales como lisina y metionina. Su alta digestibilidad y tasa de utilización satisfacen eficazmente la demanda de proteína animal, especialmente en animales jóvenes, especies acuícolas y animales de compañía.
Palatabilidad excelente: Su aroma cárnico natural realza significativamente la palatabilidad del pienso, estimulando el apetito y aumentando la ingesta voluntaria. Esto es especialmente importante para incrementar el atractivo de los alimentos para mascotas o para resolver problemas de selectividad alimentaria en ganado y aves de corral.
Alta tasa de digestión y absorción: Al ser una proteína de origen animal, sus nutrientes presentan una alta biodisponibilidad y son fácilmente digeridos y absorbidos, reduciendo la carga digestiva. Resulta particularmente adecuada para animales jóvenes con un sistema digestivo aún en desarrollo.
Reducción de factores antinutricionales: A diferencia de algunas fuentes de proteína vegetal (como la harina de soja), no contiene factores antinutricionales como fitatos o taninos, por lo que no interfiere en la absorción de minerales u otros nutrientes.