










La vitamina A (retinol) es una vitamina liposoluble esencial que el organismo animal no puede sintetizar en cantidades suficientes y que, por tanto, debe aportarse a través de la alimentación. Desempeña un papel fundamental en el mantenimiento de una visión normal, participando en la formación de rodopsina y ayudando a prevenir la ceguera nocturna. Asimismo, contribuye al mantenimiento de la integridad de los tejidos epiteliales, especialmente de los tractos respiratorio y digestivo, y favorece el funcionamiento normal del sistema inmunitario y el desarrollo óseo. Un aporte adecuado de vitamina A también es importante para el rendimiento reproductivo, incluida la fertilidad de las cerdas, la calidad seminal de los machos reproductores y el rendimiento de puesta de las gallinas.
Debido a que la vitamina A pura es muy susceptible a la oxidación y puede perder rápidamente su actividad, en la práctica se incorpora a los piensos en forma de derivados más estables, principalmente acetato de retinilo (acetato de vitamina A) o palmitato de retinilo. Mediante microencapsulación o adsorción sobre soportes adecuados, estos derivados se formulan como preparados de grado alimentario para animales, normalmente con concentraciones de 500.000 UI/g o 200.000 UI/g. Los productos destinados al mercado chino pueden fabricarse de acuerdo con la norma GB/T 7292.
La vitamina A para alimentación animal se utiliza ampliamente en piensos para porcino, aves de corral, rumiantes y especies acuícolas. Su deficiencia puede provocar retraso del crecimiento, xeroftalmía, queratinización anormal de los tejidos epiteliales, trastornos reproductivos y una disminución de la función inmunitaria y de la resistencia a las enfermedades.