









El óxido de magnesio de calidad alimentaria es la fuente de magnesio inorgánico más eficiente y económica en la alimentación animal. Su función principal es complementar el magnesio y prevenir enfermedades por deficiencia de magnesio, como el "tétanos de los pastos", causado en rumiantes como bovinos y ovinos por el consumo de pastos tiernos. En la dieta de los rumiantes, también neutraliza los ácidos orgánicos producidos por la fermentación ruminal, estabiliza el pH, previniendo así la acidosis, mejorando la digestibilidad de los forrajes y aumentando el contenido de grasa butirométrica de la leche. Además, en gallinas ponedoras mejora el grosor y la resistencia de la cáscara del huevo; en cerdos, alivia el estrés, previene la parálisis posparto de las cerdas y mejora la calidad de la carne; en la acuicultura, compensa la deficiencia de magnesio en el agua, favorece la muda y el crecimiento de camarones y cangrejos. Asimismo, absorbe la humedad libre en el alimento, actuando como agente antiaglomerante.