








La vitamina D3 es un nutriente esencial en la alimentación animal, cuya función principal es regular el metabolismo del calcio y el fósforo, favorecer la absorción intestinal y el depósito óseo, lo que asegura una adecuada salud esquelética y previene el raquitismo y la osteomalacia. Al mismo tiempo, mejora el rendimiento del crecimiento y la eficiencia de conversión alimenticia, y refuerza la función inmunomoduladora, ayudando a los animales a resistir enfermedades. En animales reproductores, la vitamina D3 contribuye a mantener una fertilidad y un desarrollo embrionario normales. No obstante, su adición debe ser precisa: una carencia provoca trastornos metabólicos, mientras que un exceso puede causar toxicidad, por lo que es imprescindible formular la dosis de manera científica según la especie y la etapa productiva.